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Cuentan en la blogósfera que la miopía de Joyce es a menudo citada como causa de su peculiar modo musical de describir el mundo. Parece que sus problemas de visión eran sorprendentes: poco después de conocer a Nora, cuando aún no le dedicaba una fidelidad absoluta, abordó a una señorita en una calle de Dublín. Tuvo la mala visión suficiente como para no percibir que la joven venía acompañada. Recibió un puñetazo que lo derribó, pero aún de este hecho desgraciado extrajo el escritor cierto provecho: quien lo ayudó a levantarse fue cierto judío dublinés famoso por las infidelidades de su esposa.
La figura de Leopold Bloom se formó instantáneamente en la cabeza de Joyce.
Al final de su vida, los problemas de visión, agravados por su afición al alcohol (otro dato: prefería el vino blanco, en particular ciertas variedades alemanas) lo condujeron a una casi completa ceguera.

Sobre su miopía en la web:
Dijo el diario español El PAIS: “Joyce miraba bajo sus narices y descubría una América. Joyce tenía la obsesión propia del miope por los detalles”
Dijo Stephen King: “ De Joyce se cuentan anécdotas buenísimas. La que me gusta más es que desde que le fallaba la vista escribía con ropa de lechero. Al parecer creía que esa ropa captaba la luz del sol y la reflejaba en la página”

“En el otro mundo, el grande, los jóvenes que no iban a la universidad eran enviados al ultramar para participar en la guerra no declarada del presidente Johnson, y muchos volvían a casa dentro de una caja. Mi madre aplaudía la 'guerra contra la pobreza' de Johnson ('es la mía', solía decir), pero no por sus proyectos en el sudeste asiático. Un día le comenté que quizás me conviniera alistarme, alegando que obtendría mejor material para un libro.
-No seas burro, Stephen –me contestó-. Con la vista que tienes te matarían al primer tiro. Muerto no se puede escribir”.
Mientras Escribo de Sthepen King (un libro sobre el oficio de escribir y más;)

Bajito y miope


Dennis Hopper -actor y biógrafo de James Dean- cuenta que el galancete era muy miope y que esa falta de visión lo ayudó a la hora de actuar, ya que tenía que imaginarse todo lo que sucedía a su alrededor... No sólo lo aquejaba su vista, también estaba muy desconforme con su estatura. Wikipedia, entre un par de anécdotas, menciona que una productora de cine - con poca visión- lo rechazó por ser bajo, a lo que Jimmy contestó: "¿Acaso la interpretación se mide en centímetros?".

El miope-miope no discrimina


«La Scala es un gran teatro, pero soy miope. Para mí, todos los teatros son iguales» dijo Maria Callas en los años 50 y armó revuelo en Milán. Quién se creía para decir tal cosa sobre el monumental.
Otra chicata coqueta que prefirió ver borroso desde el escenario antes que cargar con un par de anteojos. Esa visión un tanto particular sobre la realidad la salvó en otra ocasión: "Se cuenta que una noche de invierno cantó ante un público integrado mayoritariamente por partidarios acérrimos de la otra gran soprano del momento, Renata Tebaldi. Al término de la representación, la gente bombardeó el escenario con frutas y verduras. La Callas no se dio cuenta de nada... se agachó para recoger lo que ella supuso que eran flores y en eso se encontró con un manojo de puerros. Sonriente, digna, sin perder su sangre fría, la diva se irguió con su ramo entre los brazos, pidió silencio a la sala, y preguntó: “¿Dónde consiguen unas verduras tan frescas en invierno?”.